VERTE REÍR
El viernes feriado, pero por sobre todo el fin de semana larguísimo nos tenía preparados mil recitales para elegir. En uno de los tantos, y ante la abstinencia de No Te Va Gustar nos hicimos presentes en GEBA.
Una noche linda, de esas que no son frescas ni tampoco calurosas, pero si se prestan a las largas caminatas, sobre todo si había que arrimarse hasta el estadio. La luna asomaba una gran noche, como para ir acompañado con la persona que uno ama. En este caso, de las casi 20 mil personas, el 60 por ciento eran chicas, pero hubo mucha familia también.
En el predio de GEBA, ya instalados, esperando el show de los uruguayos y mientras sonaba Socio, se hizo presente el hambre. Las opciones eran unas pizzetas o pedazo de maza algo redonda con algo de queso y tomate a 20 mangos. Sino las clásicas hamburguesas a 25; el agua mineral 20 pesos.
A las 21 en punto, Mario Pergolini con el móvil de la Rock and Pop, presentó a los uruguayos, quienes empezaron el show con ‘Ángel con campera’, ‘Con la misma vara’ y así un par más de su último trabajo discográfico “Por lo Menos Hoy”. Luego de miles de agradecimientos a los presentes, el cantante de NTVG, Emiliano Brancciari, comentó que hacía poco tiempo conoció a Fernando Ruiz Díaz con quien mantuvo un feeling muy importante, y sumando que le costaba mucho aprenderse la letra de ‘Poco’, lo invitó a cantar a dueto la canción.
Posteriormente, junto a un bandoneón Emiliano cantó el tango ‘Naranjo en flor’, y de ahí dijo “entramos en zona de las canciones para abajo”. Entonces empezaron las canciones más coreadas por el público ‘No necesito nada’ y ‘Clara’, donde apareció la agrupación Agarrate Catalina cantando el final del tema. Luego tres de los integrantes de la murga armaron una batucada, para darle descanso a NTVG.
De vuelta en el escenario, vino ‘Tu defecto es el mío’, en el cual Emiliano convocó a todos los fanáticos a subir a su pareja, amigo o conocido a cocochito, para crear un nuevo record de gente subida arriba del otro. Si se cumplió, nunca lo sabremos. Minutos después vinieron ‘Verte reír’, ‘Navegar’, ‘Pensar’, ‘Chau’, ‘Al vacio’, ‘Mucho más feliz’, ‘Cielo de un solo color’, ‘Te voy a llevar’, ‘No hay dolor’ y ‘Nada para ver’, que fue el tema del cierre. Pero entre todas esas canciones, en complicidad con el público, en yapa o un mini bonus track, y a modo de juego tocaron un minuto de ‘Yrigoyen’, ‘Yalala la la mmm’, ‘La única voz’, ‘Te quiero más’ y ‘Me cuesta creer’. Cebaban a sus fanáticos y cambiaban la canción. Entonces quedaba el sentimiento de bronca del porque no la tocan, más la sonrisa del modo de cómo pasan de canción, en cada persona, una especie de “uhhh”. Más allá del feeling del público argentino con el grupo charrúa, el show fue brillante y largo. Claro para los pibes estuvo bárbaro, para aquellos que las décadas son tres, la cadera no coreaba pero…te tiraba “un andá para el fondo”.
Entonces, el balance es más que positivo, con más de 30 temas y tres horas de show. Hasta el 2012, donde según ellos tendrán nuevo disco bajo la producción de su colega Socio.
Por Santiago Castro
Por Santiago Castro
Entonces; podríamos encarar la nota hablando del gran show que brindó Cadena. Que las luces eran ellos. Al palo, rápido, contundente. Nos alimentaron con 39 temas, con invitados y todo. Casi, sin parar. ‘Que no ladren’ fue el disparo inicial que dio comienzo al show.
El primer segmento, Cadena se dedicó a presentar todo “Plaga”. Con Sergio Colombo y Tallarita en vientos, y Federico Pertusi pasaron ‘Qué mundo’, ‘Mutante’, ‘La trampa’, ‘No hay lugar’ y ‘Pálido y oscuro’. No sólo eso, también estuvo participando con la guitarra acústica, el productor del álbum Juanchi Baleiron. Luego de un breve, brevísimo párate, Cadena repasó los clásicos e infaltables canciones que todos queríamos cantar. ‘Malas costumbres’, ‘Buscando salidas’, ‘Tres historias’, ‘Vivirás’, ‘Violencia’, ‘El sistema’, ‘Culpables’, ‘Ángel’, ‘Algo personal’, ‘Te quiero mal’, y podríamos estar escribiendo cien mil canciones más. La verdad es que si no fuiste, lola.
Prólogo de una noche excitada
En la fría noche de La Paternal, una oscuridad y soledad casi absoluta en las calles hacían parecer que había poco clima recitalero. Poca gente reunida en los alrededores, pero claro, el fresco golpeó. Adentro, el micro estadio casi lleno en su totalidad daban el por qué. Cerca de las 21.40 las luces se apagan. El telón tarda el abrir. De a poco, muy poco empezamos a divisar que ‘por fin alguien tuvo una buena idea’. Hace mucho que no vemos un grupo local que gaste e invierta dinero en la decoración del escenario. Simple y fácil. Pero a la vez, laborioso. 24 cuadrados blancos detrás del escenario. Dos de ellos con un hueco, donde, en uno Hernán Valente con la guitarra y micrófono por medio, y en el restante Eduardo Graziadei con el bajo; más abajo Damián Biscontti en batería. Difícil de imaginar sin verlo. Pero si. Por detrás de todos nosotros, las luces hacían lo suyo. Los colores, los efectos y la música configuraron una noche perfecta, sin errores. Con una gran puesta en escena, una gigante apuesta que vale la pena destacar y repetir. En Argentina nos acostumbraros a un frágil y pobre telón que da nombre al grupo y listo. Nos olvidamos de que el escenario puede ser un halago a los ojos.
Un recital impecable, con muchos puntos para destacar; el principal, la voz estuvo aliada a los ojos.
Por Santiago Castro
PARA EL PUEBLO, LO QUE ES DEL PUEBLO
El pasado domingo 1 de mayo, esta vez en Flores, Almafuerte festejó el día del trabajador como ya es costumbre. Un teatro colapsado, explotado y, pogueando en el comienzo con ‘Triunfo’. Cómo decía Piero “Para el pueblo lo que es del pueblo”, y en este caso podemos aplicarlo para el ícono del metal argentino Ricardo Iorio. Todos esperábamos explosiones sin sutilezas, pero con toda la acidez. Está vez el líder de Almafuerte preguntó en varias oportunidades “¿Por qué mi música no suena en AM (Amplitud Modulada), y si Juan Luis Guerra, Palito Ortega?”. También preguntó “¿Por qué el Estado le da plata a aquel que ni siquiera fue a la escuela?”. Igualmente, él para todo tenía una respuesta “que me chupen la pija desde la luna”.Pero el punto más interesante fue cuando Iorio aseguró que el grupo entrará a grabar lo que será el nuevo disco. “Con los discos no sacamos ni un mango, editamos algo nuevo cuando tenemos cosas para decir, y en este caso lo hay”, afirmó el cantante; además dijo que él ganó peso a peso y que los equipos de Almafuerte se ganaron con el trabajo del grupo. Por momentos era nuestro candidato político que necesitamos para octubre.
De regreso a lo musical, Almafuerte fue una aplanadora, no pararon ni un segundo. Tocaron: “Sé vos”, “Convide rutero”, “El visitante”, “El hombre peste”, “Almafuerte”, “El pibe tigre” y “A vos amigo”.
Letras simples, conmovedoras y amigas hacen que todos se prendan en el pogo. Sentimiento popular, con eso basta. Por algo, sus canciones apuntan a lo glorioso de la amistad. “Ayer me hice las manos, ¿vieron?”.
Por Santiago Castro
BUENA COMPAÑÍA
Una metrópoli vacía. Desierta. Solitaria. Despoblada. Calurosa. Pesada. Por momentos, densa. Húmeda. Una ciudad, que más allá de todo, recibió el décimo quinto aniversario de Riddim. La cita, como no podía ser de otra manera, fue en Niceto, que minutos antes carecía de clima recitalero. Poca gente a los alrededores. La pizzería de enfrente, que siempre está desbordada por una masa iracunda de hacer una mini previa de algún show, estaba tranquila, muy tranquila. Mesas a disposición. Pero lo cierto, es que Niceto es un gran epicentro de acústica sonora. El grupo liderado por “Pety” arrancó la noche con “Malas compañías”, siguió con “Junto a Vos”. De a poco el boliche se fue llenando.
Por suerte, varios ventiladores y las melodías de Riddim transformaban el clima caluroso a cálido, tropical. Como diría Guillermo Nimo “La perla negra” es: los 20 mangos que costaba la cerveza. La verdad, es el único punto criticable.
“Si estás conmigo”, “Haremos lo correcto”, “Culpable no soy”, “Confusión”, “Donde brilla el sol” y “En tus manos” fueron algunos de los temas que sonaron en la noche. Un sonido prolijo, cada instrumento tuvo su lugar, cada segundo era exacto, no hubo error. La perfección alcanzada en cada tema era, realmente, muy sorprendente. Acá tenemos que sumar: un lugar que siempre suena pulcro, sin fallas sonoras, y un grupo abocado a la perfección. A dar un show notable, a su altura.
El infaltable “nos vamos, pero volvemos esperando una linda aclamada” estuvo presente. El público pidió un par de canciones más. Riddim volvió e hicieron “Tu amor” y cerraron la jornada con “Hey Bredda”. Dando ese gustito, a pensar que nada faltó.
Un recital que arrancó una sonrisa al fin de semana. Felices 15 Riddim. En tus manos, siempre buenas noticias, buena compañía.
Por Santiago Castro
Por Santiago Castro
AVASALLANTE
En una ciudad vacía, calurosa, de fiesta… y con pocas opciones nocturnas. En un 1 de enero, la ciudad se asemeja más al desierto de Atacama que a Buenos Aires. Un Palermo conmovido por el Dakar; la luna dejó claro que hubo un éxodo importante en la metrópoli.
Pese a esta normalidad veraniega, Los Natas se presentaron en una nueva edición más del Hong Kong Club realizado en Groove. Un local casi lleno, que primero, disfrutó de Los Kahunas y su rock surfer. Aquí hacemos un punto a parte; si sos uno de esos, que alguna vez jugó al Need For Speed, y escuchó la cortina musical surfer de fondo…bueno, esos instrumentales se asemejan a las melodías que expresan Los Kahunas. Realmente, muy recomendable. El público aceptó de buena manera el show casi instrumental que brindó el grupo uniformado.
Cerca de las 2, sonaba, en todo el recinto, el clásico ‘Should I Stay or Should I Go’ de The Clash hasta que un celular en el escenario dio aviso que Los Natas estaban listos para comenzar.
Un punto para resaltar, y que siempre eclipsa cualquier show, es el sonido. Lamentablemente, Groove es un lindo lugar y accesible para todos, pero el sonido no es el mejor. Por momentos, todo era una pelota sonora. No se diferencian bien las melodías, la guitarra no se oía y la voz menos. Son características clásicas de dicho establecimiento. Puntos que en un año nuevo, se podrían cambiar y mejorar. Sin embargo, Los Natas hicieron un show concreto, furioso y avasallante. Un repaso por su trayectoria. ‘El Bolsero’, ‘El Nuevo Orden de la Libertad’, ‘Resistiendo el Dolor’, ‘Ganar-Perder’, ‘Humo Negro’, ‘No es lo Mismo’, ‘Amanecer Blanco’, ‘Rutation, Naciste Así’, ‘El Ass de Espadas’, ‘Las Campanadas’ y ‘Hombre de Metal’ fueron los temas elegidos para descorchar el 11. Pese a todos los negativos, el grupo hizo un gran show, contundente. Las cabezas volaron pese a algunas imperfecciones.
Una última cuestión, también, clásica son dos temas a tener en cuenta. Siempre que el segundo show de la noche, ya sea en Las Clandestinas o en el Hong Kong, el local queda casi vacío y, un punto que se enlaza, es la música. Parece que cada vez que uno concurre, el DJ usa el mismo CD con recopilaciones varias. Desde sus inicios, continuamente se escuchan ‘Gente que No’, ‘El Mono Relojero’, ‘Tuta Tuta’, entre varios. Esperemos que en próximas ediciones varios puntos mencionados, cambien.
Por Santiago Castro
CARAJO EN FLORES
Pero ese mito se ve refutado todos los sábados de Noviembre con los shows en vivo de Carajo, quienes en el marco de la presentación de su último disco, El Mar de Las Almas (2010, Universal Music), ofrecen conciertos violentos, efectivos y cargados de energía.
Mucho puede criticárseles: que todos los temas tienen la misma estructura (estrofa oscura y pesada seguida de un estribillo alegre de melodía casi adolescente), que sus letras suenan más a libro de autoayuda que a banda de metal; pero lo cierto es que Carajo se ha convertido en una de las pocas bandas vigentes que todavía conmueve ver en vivo.
Con un show dividido en dos sets (en el primero, el trío se toma el tiempo y con verdadera voluntad tocan todos y cada uno de los temas del nuevo disco, sonando no sólo igual de prolijos que en estudio sino con una sobrecarga de furia; en el segundo, un repaso por viejos clásicos como “Sacate la mierda” y “Triste”, en este segundo set las paredes del teatro se vinieron abajo), la banda de Villa Ortuzar invita incluso al más tímido o a la rockera más coqueta (como quien les habla) a agitar y revolear la peluca con la violencia y el frenesí que sólo ellos se merecen.
Corvata da cuenta de que su voz está en, tal vez, su mejor momento. La guitarra de Tery (con al menos tres cambios on stage, pasando de una Flying V a una Les Paul sin dejar de lado su fiel Stratocaster) es el metrónomo de la prolija violencia que rodea la atmósfera de los shows de la banda en vivo y Andrés Vilanova acompaña todas las canciones con una base de percusión acorde a la precisión del sonido de la banda en general.
Lejos de ser un show apto para toda la familia, Carajo en vivo acaba con mitos y demuestra la vigencia indiscutida de uno de los grupos más sólidos de la escena musical actual.
Por Martina Soto Pose
¿CÓMO NO SENTIRME ASÍ?
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| Foto cedida por Pepsi Music 2010 |
Nubes oscuras, poca luminosidad, un aguacero asoma, humedad… de repente, todo el cielo se pone negro. En la tierra, miles de personas corren, todos hacía el mismo lado, prendas oscuras; negras. Se asemeja a una jauría de lobos a punto de aullar.
El recorrido es el centro de un descampado. Cerca, el río. En plena penumbra y demasiado bullicio, una sirena ruge, grita y todo eso empieza a subir, a elevarse, se transforma en un momento adrenalítico, interminable, infinito. Una voz se alza, “Nosotros estamos, Rage Against The Machine, en las Américas”.
Una batería en resonancia pura, un bajo que rebota y una guitarra pateando efectos es el comienzo del grito de 30 mil almas saltando y apoyando todo ese legado. “Mi trabajo como esclavo, hace sudar la piel fuera de mis huesos en una cama de fuego me ahogo, con el humo que llena mi hogar”, pregona ‘Testify’ primer canción del tercer disco “Battle of Los Angeles”, y también, de RATM en el Pepsi Music 2010.
Pasan minutos y, el piso vuela, miles de piernas se suspenden por segundos en el aire, una masa golpea el suelo, unas cuantas mentes asienten con su movimiento el “Quiero justicia, verdad. No quiero corrupción, miedo, guerras, muertes por millones”. Cuál fue el último gran pogo en una Buenos Aires silenciosa, escéptica, susceptible. Poco espacio para el descanso, y la ira, nuevamente, se apropia de todos, se convierte en la sangre en el ojo.
“Compromiso, conformidad, asimilación, sumisión, ignorancia, hipocresía, brutalidad y élite, todos éstos son los sueños americanos”, escupe ‘Know Your Enemy’ y el mutismo no se toma respiro. La guitarra de Morello aúlla, advierte; Zack de la Rocha dedica “Esta canción es para los obreros de todo el país, aquí en Argentina”.
En milésimas de segundos ‘Bulls on Parade’ explota en todos los cuerpos presentes. “Está canción es para los amigos, los obreros de Zanón; los obreros sin patrón, came on”. Late toda la ciudad deportiva, el piso tiembla, se hunde con cada pisotón. Una velocidad de sonido increíble, sonoramente perfecto. Un recital de RATM que podría juzgarse de poco creíble, al apadrinar tantas actitudes, y después hacer otras diferentes, como lo es el festival de la gaseosa, pero a la vez el mejor pensamiento. Usar un medio masivo para abrir mentes y hacer pensar a mayor cantidad de cientos, miles, millones de espectadores. Su mensaje siempre fue claro y contundente, como también sus acciones en EEUU, impidiendo convenciones y apoyando protestas.
En milésimas de segundos ‘Bulls on Parade’ explota en todos los cuerpos presentes. “Está canción es para los amigos, los obreros de Zanón; los obreros sin patrón, came on”. Late toda la ciudad deportiva, el piso tiembla, se hunde con cada pisotón. Una velocidad de sonido increíble, sonoramente perfecto. Un recital de RATM que podría juzgarse de poco creíble, al apadrinar tantas actitudes, y después hacer otras diferentes, como lo es el festival de la gaseosa, pero a la vez el mejor pensamiento. Usar un medio masivo para abrir mentes y hacer pensar a mayor cantidad de cientos, miles, millones de espectadores. Su mensaje siempre fue claro y contundente, como también sus acciones en EEUU, impidiendo convenciones y apoyando protestas.
Por primera vez RATM visitaba nuestro país, se cumplía el sueño de muchos, todos aquellos pertenecientes a la década del ’90.
La masa no para, no se calma. Ellos, tampoco. Unos acordes se convierten en tropas idealistas, “Guerrilla Radio”, es la mitad del show. ‘Sleep Now in the Fire’ agita a todos aquellos que piensan de una forma similar. Otra vez todo se apaga, y la lluvia extingue el incendio momentáneamente. T
Tan poderosa, tan crítica ‘Wake Up’ nace en la viola de Morello. “Mi español es un poquito malo, pero tengo un mensaje, es para gente contra la guerra en Irak, y contra la explotación de los obreros de aquí, esta canción es para ti. Después del año 1901, el ejemplo de los trabajadores, de los estudiantes y los piqueteros. Es un ejemplo, todo el mundo escuche, todo el mundo escuche. Y mis amigos de Los Ángeles escuchan también, muchas gracias por toda la lucha aquí. Gracias. El espíritu del Ernesto “Che” Guevara, el espíritu vive aquí en Argentina y en todo el mundo, en el norte también, wake up, wake up, wake up, wake up, wake up”. Así, todos nos sentimos identificados. La piel se endurece, las gotas de transpiración se deslizan sigilosamente, el aliento se apura para terminar un gran cierre. La lluvia sigue golpeando, secando el fuego. La noche se convierte en especial.
La ‘Internacional Socialista’, himno comunista, suena mientras regresa RATM al escenario para realizar el último tramo. ‘Freedom’ y ‘Killing in the Name’ son el postre. Fuerza, poder, política, anarquía y la lluvia hacen vibrar todos los espíritus. Empapados y con calor, tiene una explicación. Una gran noche de rock. Un volumen envolvente como el mensaje. Un sueño cumplido. “Gracias Buenos Aires”. Definitivamente, la tormenta no apagó las sonrisas, ni el coraje. Todavía hay que luchar.
Dos horas antes, Queens Of The Stone Age terminaba su concierto. Clásico, novedoso pero por todas las cosas, STONER (traducido al castellano significa fumador de marihuana). Los sonidos sensibilizan las almas, una inmensa bola musical atravesó miles de cuerpos, los dominó. Tan sólo 55 minutos bastaron para que QOTSA enmudeciera toda la costa porteña.
Un enorme caudal de sonidos, melodías transportadoras y sensaciones diversas sería la descripción perfecta. ‘Feell good hit of the summer’, fue la canción inicial. Una violencia armoniosa muy prolija se ajustó a todos. ‘Sick sick sick’, ‘Little Sister’, ‘In my head’ siguieron. Un recorrido por sus últimos dos discos “Era Vulgaris” y “Lullabies To Paralyze”. Obviamente, y para hacer el momento muy stoner, donde todo el sonido se transforma en varios golpes. Terminaron con ‘Go with the flow’, ‘No One Knows’ y ‘A song for the dead”, pertenecientes al disco más pesado de la banda “Songs for the Deaf”.
Un enorme caudal de sonidos, melodías transportadoras y sensaciones diversas sería la descripción perfecta. ‘Feell good hit of the summer’, fue la canción inicial. Una violencia armoniosa muy prolija se ajustó a todos. ‘Sick sick sick’, ‘Little Sister’, ‘In my head’ siguieron. Un recorrido por sus últimos dos discos “Era Vulgaris” y “Lullabies To Paralyze”. Obviamente, y para hacer el momento muy stoner, donde todo el sonido se transforma en varios golpes. Terminaron con ‘Go with the flow’, ‘No One Knows’ y ‘A song for the dead”, pertenecientes al disco más pesado de la banda “Songs for the Deaf”.
De un momento a otro, las miradas se trasladan de escenario, y mutan con Los Natas, cada vez más asentados. Potencia, fuerza. Una batería inquieta, tremenda y 45 minutos para los stoners locales. Tal vez, un punto crítico aquí. Muchos aquellos que no querían perder su lugar, pensaron que el sonido de Los Natas se trasladaría a los parlantes centrales, pero no. Los proyectores narraban la presentación de Sergio Ch, Gonzalo Villagra y Walter Broide pero en mudo. Poco y nada se podía escuchar. Un show para pocos.
El único punto negro, el otro, y a modo de recomendación, fueron la enorme cantidad de mosquitos. Una noche que fue excelente, perfecta. Un sueño cumplido.




